viernes, 20 de julio de 2007

Te miro

Te miro y me miras. Sé que tus ojos nunca fueron sinceros conmigo, pero es más fácil si hago que no me doy cuenta. Es más fácil si me olvido de todo y sigo creyendo que eres lo más cercano a mi perfección que he encontrado nunca. La imperfecta perfección. Así que pinto mi mente de blanco y me dejo llevar; una vez más... y una vez más caigo en el error de quererte. Una vez más gasto mi tiempo escribiéndote palabras que probablemente no llegues a leer nunca.
Me miras y te miro. Me encojo por dentro, pero ya no estoy segura de que sea mi lado izquierdo, o tal vez sí... tal vez no haya logrado recomponerse de tantos vuelcos y ahora me recorren de la cabeza a los pies sus mil pedazos.

Mis ojos rastrean las calles vacías de tanta gente, gente que no eres tú. Miradas desapercibidas. Los cierro y busco, te busco. Y vuelven a encontrarse con los tuyos. No deberían... o quizás sí. Esta vez brillan más que nunca. Así que por probar, pruebo; y miro, te miro. Miro una sonrisa que guardaría para toda la vida, y yo también sonrío. Miro ese puntito que oscurece tu piel y la hace inconfundible. Miro todas las veces que nos mirábamos en silencio... silencios rodeados de palabras inconfesables. Sé que reincido en el pecado de romper mis promesas de no volver a echarte de menos, pero mi delito sería no pensar en ti.
Te miro... y no sé qué decir. ¿Te das cuenta? Haces que mis cuerdas vocales estén sometidas a una fuerte exigencia. Mido tanto mis palabras que no estoy segura de poder articularlas. Por eso te miro. Te miro por fuera y por dentro... y entonces abro los ojos.

Y los tuyos... ¿se abrirán algún día?

"Este mes de agosto vamos a Jerusalem, hay palmeras tropicales por Madrid. No ha dejado de nevar y mis pies van a contarte queee... me gustassss bommmbonnbommmmbonnn..." Patricio.

lunes, 9 de julio de 2007

Au revoir Madrid


Y continua persiguiéndome la V, aunque más bien, una vez más, soy yo quien la sigue a donde quiera que vaya. Pero esta vez no ha sido la cordoVesa la que me ha girado la cabeza, sino la tuya, que para mí vale tanto o más que la que tiende a tomar una postura circular.
400km hacia el norte del centro que se convirtieron en un viaje al fin del mundo. 400km interminables y a la vez tan deseados que parecían no avanzar, y cuando mi noción de la distancia y del tiempo se había desorientado por completo, por fin me encontraba allí; delante de ti, de ti, de ti… aunque al principio creyerais haber visto a mi doble. Bastó un pellizco para saber que todo aquello era real, que tú y yo éramos de carne y hueso, que todos esos intentos de convicción habían dado su fruto… Ya estaba allí.
Las calles de Madrid ocultaban una multitud de secretos, incluso esas zapatillas verdes que tú seguirías por donde quiera que anduviesen. Sin embargo, las agujas de sus relojes corrían más rápido que en cualquier otra parte, tan rápido que sin apenas darme cuenta tenía a mi V delante guitarra en mano y en la otra un puñado de buenas canciones… y nervios, muchos nervios. Nervios por tener clavados a unos cuantos pares de ojos delante de ti… y nervios por tenerte ahí delante por primera vez, por querer demostrarle a todo el mundo lo mayúscula que es esa V, y no sólo en el sentido artístico.
Ya decían las malas lenguas que los últimos días estabas más antisistema que de costumbre, así que qué mejor forma de empezar que por los finales, para que se escucharan con fuerza desde el otro lado del charco… La temida cuenta atrás estuvo presente para recordarnos que la espera será larga hasta que los acordes de alguna guitarra nos vuelvan a juntar. Pero bastaron unos polvos en el aire para maquillar esa noche de interminable… polvos que volaron por toda la sala con una seguridad irreconocible hasta que se colaron por tu nariz haciéndote estornudar un acorde equivocado, y aun así, las palabras siguieron saliendo de tu voz desenmascarando esos ojitos que buscaban asustados los de la chica de las promesas. Pero fueron las fuerzas imparables los que humedecieron otro par que se encontraba a mi vera y que yo traté de secar con el mayor cuidado posible, porque eran los más sinceros que había visto nunca.
Fueron aquellos dos primeros ojos prometedores los que se subieron para despertar a Lucía y dejarnos a todos con ganas de seguir escuchando ese equilibrio entre dos de las voces que han formado parte de la banda sonora de mi vida estos últimos meses. Así nos encendieron el corazón derecho, porque el izquierdo ya estaba a flor de piel. Sus latidos cada vez más fuertes… más fuertes a cada instante. En ese momento sí que te hiciste invencible, con un rifle más con el que combatir tus letras recién traído de la capital de C. la Mancha. Y entre disparo y disparo la V apuntó hacia el momento más emotivo de toda mi noche devolviéndome la misma moneda de hacía unos días en forma de canción. Te aseguro que aunque mis mejillas dijeran lo contrario, esa moneda me la guardo en el bolsillo para siempre.
Pero ya no me bastaba nada y quería más, más, más… ni siquiera me importaban las cursiladas por titulares de tus temazos. No estaba dispuesta a perderme ni una nota contigo, y tampoco entendía cómo alguien había sido capaz de llenar tu baúl de cicatrices… La gente no tiene ni idea de lo que se pierde. Aunque otra V que también quiso hacerse notar sí que tenía claro que te iba a echar de menos…
Au revoir al Artépolis, al escenario, a Paris… se acercaba el final de la primera parte, pero se abría la puerta pintada con tiza para dar paso a unos dedos que saben muy bien cómo acariciar seis o cuatro cuerdas, a otros que golpeaban como palos unas teclas blancas y alguna que otra negra, y a los más importantes, a los de tu chica de las promesas, que corazón en mano fue regalándonos un trocito a cada uno de los allí presentes.
Ya lo ves princesita, ni siquiera la distancia me deja ir sin ti;).

"Ni cielo, ni aire, ni estufa que aguarde, mis pies dando vueltas bajo tu edredón... pasé por tu calle y había oleaje en tu habitación. Suicidar acordes, cambiar de pronombre compuesto, ahora sólo yo. Ni techo maltrecho, ni esquina en el pecho que me haga pasar de estación..." Tiza.

martes, 26 de junio de 2007

Me acuerdo de ti, de ti, de ti...

A pesar de todas mis intenciones, sigues sin haber cambiado nada. Me cuesta creer que a estas alturas pretendas que todo siga igual. Igual que antes, mucho antes de llegar a conocerte del todo, aunque a veces pienso que nunca llegaré a hacerlo. Eres como una de esas cajas llena de sorpresas que nunca sabes lo que guardan dentro, ni siquiera tú lo sabes, y me asusta encontrarme con algo a lo que siempre he temido... perderte. Aunque si abro bien los ojos, mi mirada más sincera puede ver que cada día que pasa te alejas más de mí. No es así como yo percibo el concepto de permanencia, pero si te soy sincera, tampoco me interesa que cumplas tus promesas. Y es que no me basta poder abrazarte si no te puedo tocar, poder darte un beso si no lo voy a sentir... No me bastan tus palabras si no las voy a poder escuchar siempre que las necesite. Tampoco me basta tener el vacío lleno de falsas ilusiones, y tú ni si quiera te das cuenta...
Dices que esperar es siempre la mejor medicina, pero yo siento que el tiempo se congela, que se niega a perderte en la memoría junto a tantos otros recuerdos inalcanzables a día de hoy... y yo soy incapaz de templarlo, quizá porque tampoco quiero que seas un rasguño más con el que llenar el típico baúl de los recuerdos.
Podría intentar desengancharme de ti regalando cada una de estas palabras a quien de verdad las valorase y, sin embargo, hace no mucho alguien me enseñó que un clavo saca a otro clavo, pero no a una chincheta de color, de esas que se cuelan hasta el fondo y acaban rompiendo tu corazón en mil pedazos. Supongo que ahora lo único que queda es intentar que destiña el color de ese príncipe que nunca fue azul.


"No ves que bestarte el alma no me basta, es más, me subasta. No ves que no puedo poner precio a cada una de las letras que insinuan un te quiero." Ana Vázquez.

sábado, 9 de junio de 2007

Imaginarte

Y yo sigo tomando prestadas las fotos de mi kakawete:p
Una vez más vuelvo a caer en la idiotez de repetirme que no me haces falta. Que aunque mis ojos se crucen con los tuyos no van a romper en un mar de lágrimas. Sé que no es verdad. Aunque me empeñe en negar que mi almohada no te extraña cada noche, aunque trate de fingir que no sentiría nada si nuestros cuerpos simplemente se dieran un roce... Sé que no es verdad. Y sin embargo, no puedo hacer nada por evitarlo, o quizás no me apetezca hacer nada por evitarlo; tan sólo imaginarte... Imaginarte al oir los primeros acordes de aquella canción que escuchamos juntos por primera vez, la primera vez. Imaginarte susurrándome al oído todas las frases escondidas en sus letras. Imaginarte conmigo... o sin mí.
Imaginar lo que fue y lo que podría haber llegado a ser. Sé que no fue verdad, o por lo menos no de la que a mí me hubiera gustado. Y tú también imaginabas... imaginabas lo que sería no volver a echar de menos. Pero hay veces que el lado izquierdo es más fuerte que cualquier otro. Y era entonces cuando más te imaginaba siendo la parte que hiciera posible que me completara yo misma. Promesas que se perderán en estas cuatro paredes... Y que no llegaban a ser mucho más que eso, palabras perdidas. Ni siquiera me importaba. Me conformaba con que te convirtieras en sueño cada noche, con que tomaras parte de la banda sonora de mi vida... Intentaré no confundir los sueños con soñarte. Y es que la vida es un sueño y los sueños, sueños son, y nada más, nada más... Tampoco hace falta que te diga que los sueños no se cumplen, porque en el momento que lo hacen, dejan de serlo. Y yo...prefiero imaginarte.

"Soy tu cintura, tú mi cuerpo. Mi deseo está en tu piel... Quizá parezca una estupidez imaginar lo que sería besarte en este instante." Lantana.

martes, 29 de mayo de 2007

Acompañante de viaje

Me encanta este camino, aunque siéndote sincera hay veces que tan sólo me quedaría con esos momentos en los que me enseña su mejor sonrisa, y hoy ha sido uno de ellos. Por eso me he decidido a escribirte, porque me encantan aun más todos y cada uno de mis acompañantes. Sobre todo los que voy descubriendo de imprevisto, aquellos que se cuelan por algún resquicio que dejé a la vista. Hay quien viene de pasada, entra y sale de mi vida sin apenas darme cuenta yo misma. Pero yo sé que tú has venido para quedarte, para enseñarme que no importan los kilómetros ni las horas para saber que estarás aquí siempre que te necesite, para demostrarme que puedo marcar una sola tecla y escuchar tu voz como si te encontraras a mi lado, y es que en el fondo sé que lo estás. Siempre has estado ahí.
No me importa el tiempo que lleve conociéndote, que echando cuentas tan sólo ha cumplido poco más de un año. Un año que para mí ha tenido más de 365 días. Un año que ha bastado para hacerte un sitio aquí conmigo... Y sin embargo ha faltado para decirte lo mucho que te necesito, para arroparte con mi mejor abrazo cuando has echado en falta un abrigo; pero tú mejor que nadie sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Lo más lejos...a tu lado.

"Vuelve la cuenta atrás te miro y lloro, y lloro... no soy de piedra y tú en cambio sí eres de oro. Da coraje saber que lo que ignoran del todo es que nuestra amistad se ha convertido en tesoro... Ahora empiezo a caminar, yo volveré a restar los días que me quedan para volverte a abrazar. Te vas, comienza la cuenta atrás." Ana Vázquez.

Lo mejor de todo la canción, "La cuenta atrás", y no recomiendo disco porque no está editado..todavía..vaya tela con los belgas;)

domingo, 20 de mayo de 2007

Te tengo a Ti

Con el permiso de una pedazo artista os dejo una foto que inmortaliza el momento kiwi! Ese que todos padecemos alguna que otra vez...

No he podido evitar quedarme pegada a la puerta de tu habitación escuchando el silbido de todos los pájaros que aletean por tu cabeza. Puedo contar con mis manos los años que llevo conociéndote, que sin embargo, son todos los que forman parte de tu vida, y aun así tu me has regalado cada uno de ellos. No voy a mentirte, no todos los cuentos tienen siempre un final feliz, y el nuestro no iba a ser menos. A veces se gana y otras se pierde, aunque yo contigo ya he ganado más de lo que había podido llegar a imaginar. Pero esa es la parte que más me gusta, cuando dejas a un lado nuestros insignificantes deslices y me sorprendes con tu abrazo más sincero. Aunque no lo creas, yo imploro en silencio tu regreso en todos y cada uno de esos momentos. Y es que tú mejor que nadie sabes lo que me supone a veces señalar la primera pisada. Supongo que de ahí mi facilidad para dejar atrás los malos momentos, momentos que es mejor emborronar y no tenerlos en cuenta, pero que mirándolos con otros ojos, son los culpables de que hayas acaparado un trocito de mi corazón, que siéndote sincera, a día de hoy no se siente pleno si tú le faltas.
Quizás no haya sido el mejor ejemplo a seguir como me han reprochado miles de veces, y sin embargo me prefieres tal y como soy, aceptando hasta esas partes que yo misma tacharía de mi. Quiero decirte que yo tampoco quisiera arrancar ni una pluma de esas que andan perdidas por ahí arriba, por eso cuando escuches todas las sandeces que te digo a veces, no me creas, pues te estaré mintiendo. A pesar de todo, sigues guardando una sonrisa para cualquier fallo, para hacerme ver que hay razones de mucho más peso que ni siquiera te brindan la oportunidad de levantarte, para enseñarme que me recogerás siempre que caiga. Y yo tan sólo trato de cuidarte, de hacerte un huequecito en ese instante de penumbra en el que a la par que tu ilusión se apague todo lo demás, porque entonces yo también me apagaré.

La verdad es que me recuerdas a alguien...alguien que creo conocer lo suficiente y que hace algún tiempo siguió tu mismo camino.

"He encontrado un refugio para ti en mis manos, he querido convertir estas palabras en canción. He jurado dar mi vida si te ocurre algo, he apostado mi corazón por tu ilusión." Vega.

sábado, 12 de mayo de 2007

Próxima Parada:



Entramos y ya escuchaba de fondo los acordes de la canción que nos sigue enseñando a girar sin dar la vuelta. Al principio pensé que estaría sonando el CD para ir entrando en ambiente, pero llegué al rinconcito donde nos había citado aquella tarde y no me lo creía. Tenía delante ensayando con su guitarra a esas dos manos que golpean con tanta sinceridad esas seis cuerdas. Mis ojos no daban crédito. Era la primera vez que veían tan de cerca a esa inconfundible Artista, y lo escribo con mayúsculas porque sí, porque aunque ella diga que aun está dando sus primeros pasos, para mi lo es de los pies a la cabeza.
Bajó del escenario y comenzaron los primeros acercamientos con el público. Me dije, esta es la mía. Sin pensármelo dos veces me presenté cortando de golpe a la parejita que seguramente me echó más de una mirada asesina. Al principio me chocó ese acento tan marcado, pero en seguida me di cuenta de que lo modificaba a sus anchas. Si es que esta chica vale pa’ to! Recordé que eran tres besos los que tenía que regalarle, y es que uno de ellos tenía diferente punto de partida…No pudo evitar esbozar una sonrisa al recordar a su niña de Málaga. Y allí nos dejó para tomarse un respiro, aunque más bien era su mono quien tiraba de ella para saciar ese vicio que le acompaña a todas horas. Y cuando digo a todas horas, no miento. Fue entrar de nuevo a nuestro rinconcito y ya sacaba otro malboro del paquete. Eso si, siempre acompañada de su botellita de agua confesándome que necesitaba un trago si no quería acabar deshidratándose.

Y pasaron los minutos más largos de toda la tarde, hasta que por fin les vimos las caras a sus otros dos acompañantes, si es que la pobre no sabe estar ni un ratito sola. Qué mejor compañía que la de esas cuatro manos que saben mejor que nadie como transmitirnos cada melodía. Pero la espera más ansiada de los últimos días, e incluso meses, no se quiso hacer más de rogar. Ahí estaba ella, con su guitarra en mano. No sé si sería porque allí todo me parecía perfecto, pero tenía delante a la guitarra más bonita que había visto en mi vida. Y noté como se me iba encogiendo el corazón mientras le escuchaba preguntarse…qué tengo yo? Más bien éramos nosotros los que la teníamos a ella, aunque sólo fuera por una hora. Nos confesó algunas de sus noches universitarias…y de borracheras…que excusó diciendo que todos las habíamos tenido alguna vez siendo Libres.
Si os soy sincera, no consigo acordarme a la perfección del orden del repertorio, pero sí de que lo siguió sin prisa. Porque el “dichoso programa” como ella lo calificó, le hizo dar la “pirula” demasiado rápido, y esas cosas no suelen tener un buen final.
Con la misma claridad en sus principios, demostró que no es muy buena idea hacerle daño a tu pareja, y menos cuando ésta escribe canciones por las que circulan experiencias propias. Ya se empezaba a sentir más cómoda, y qué mejor forma de demostrárnoslo que interpretando Eres como sólo ella sabe hacerlo. Con esas rascadas de cabeza que nos vuelven a todos locos, confesando que le encantaría que alguien le cantara lo que refleja ese temazo, que aunque no sea de cosecha propia, nos arranca la emoción quizá más que otro cualquiera.
Estábamos ya a mitad de concierto y yo me sentía como si acabáramos de empezar. Pero llegaba la parte por la cual se hacía llamar “acústico”, y se quedó sola ante el peligro recordándonos esos días de duda y desilusión que nos acompañaron tanto a ella como a nosotros hace un tiempo, y que le hicieron plantearse si estaría malgastando su vida en la clave de sol
Seguía erizándonos la piel con palabras en inglés que repetía una y otra vez, again and again…Fue entonces cuando se nos quedó a todos esa cara de incomprensión, de no entender como pueden ser capaces de dejar en el tintero una maravilla como esa.
Aunque no pudimos ser nuevos pioneros en escuchar una inédita, se permitió el privilegio de interpretar a una de sus grandes influencias como lo es Christina Rosenvinge, rodeada de pulgas que tenía delante y que también le llegábamos al corazón. Pero no podía dejar de lado a sus dos mosqueteros y volvieron para hacernos ver que no hacía falta discutir para que empezara a llover; y llovía, y llovía…sin dejar rastro de su habitación que tanto le gritábamos las pulguitas. La verdad es que a veces le pedimos lo imposible, pero no pudo compensarnos de mejor manera que con Y si sólo, que si en disco brilla por si sola, allí notabas como te daba un vuelco el corazón.
Se acercaba el final y la vida contigo, no sin antes agradecernos con un griiiito el haberte acompañado aquella tarde y tantas otras más. Gracias a ti por ser como eres, por regalarnos una sonrisa en cada esquina, por dejarte un presupuesto en púas y por esa cabecita que se acuerda de todos los nombres que van pasando por su vida…y gracias también a tus dos manos, derecha e izquierda, porque sin ellas tampoco sería lo mismo, por ser igual de cercanos y sencillos, y en especial a Domi por hacerme creer que tengo otra doble por ahí suelta, porque me hizo reír hasta no poder más. Hasta pronto...