
Odio las noches frías y las que sólo calientan hasta media noche. Odio seguir siendo "La Cenicienta" y odio seguir acumulando excusadas calabazas. Odio que me despiertes, sobre todo cuando no estás... Aunque ahora que sé que los sueños forman parte de la realidad, lo fácil sería el insomnio. El otro día me dijeron que los sueños ni son sólo ni todo lo que parecen. Y yo me lo creí... ese es el problema, que siempre termino creyéndote a ti también. Deben de ser las consecuencias de todas las gilipolleces que me enseñaban en el colegio, como lo absurdo de racionalizar el sinsentido, "la materia ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma" (...) A mí me parece que tú y yo somos un poco camaleónicos, y eso, más que transformar, nos trastorna. A estas alturas de locura me sobran todos los sentidos; contigo hace tiempo que he perdido la cabeza...
Me agotas. Se me están enfriando las manos de escribir a tu soberbia. Sí, tu soberbia. Contigo he pecado multiplicado por siete y sigo temblando de frío. Deberíamos pensar en inventar otra manzana prohibida. Y morderla con piel tú primero, que yo ya estoy hasta las pelotas de jugarme por ti la mía. Y ya que tenemos algo de camaleónicos, deberíamos cambiar el rojo pasión por el verde misterio, porque si a la lujuria le sirve eso de que todo lo escrito deja de estar vivo, lo nuestro tendrá que ser de un color indescifrable.
Me parece que te estoy empezando a odiar a ti también... Y qué más da, si es teniéndote a menos de un metro como se me templan los pulmones. Y si no respiro duele mucho más.
Me agotas. Se me están enfriando las manos de escribir a tu soberbia. Sí, tu soberbia. Contigo he pecado multiplicado por siete y sigo temblando de frío. Deberíamos pensar en inventar otra manzana prohibida. Y morderla con piel tú primero, que yo ya estoy hasta las pelotas de jugarme por ti la mía. Y ya que tenemos algo de camaleónicos, deberíamos cambiar el rojo pasión por el verde misterio, porque si a la lujuria le sirve eso de que todo lo escrito deja de estar vivo, lo nuestro tendrá que ser de un color indescifrable.
Me parece que te estoy empezando a odiar a ti también... Y qué más da, si es teniéndote a menos de un metro como se me templan los pulmones. Y si no respiro duele mucho más.
"Normal es que cuando me miras la vida me da seis vueltas de campana... lo fácil sería desquererse, pero ¿quién rebobina este cuento? Difícil mirarte a la cara mientras doy pedales contra tu recuerdo..." Marwan.




