miércoles, 18 de febrero de 2009

Calabobos


Que te escurras, que te arrastres, que te eches a lavar como un trapo sucio. A dar vueltas. A revolverlo todo. A descoser todos los petachos para ver si así hacen menos daño. Salir de fiesta y follarte al primero que pase. Que no centrifuga, pero suaviza. Nunca imaginaste llegar a ser ese tipo de persona, pero últimamente no hacen más que hablarte de almas prostituidas. De compromisos que ni comparten ni prometen. Y ahí estás tú, empapándote por dentro por no humedecerte por fuera. Si ni siquiera usas paraguas.
El silencio es la primera gota que cae sobre tu cara. El silencio es lo sencillo. Y lo difícil también, cuando intentas sacudirlo un poco para que caiga al suelo. Que resbale por tu mejilla y se pierda por tu cuerpo. Eso es. Esa eres tú. Deslizándolo hasta los tobillos, que nadie pueda verlo. Entendiendo que las cosas están ahí, pero un día cualquiera se van. Y tú te quedas en el rincón de siempre. Con las preguntas de siempre. Sin las respuestas de nadie. Yo te pongo a Marlango y agitamos un poco la luna.

"Will you rescue me... will you soften every blow? And will you know when it will hit me? will you rescue me... is all I need" Sarah Bettens.

martes, 23 de diciembre de 2008

Hace tanto frío en este invento...

Yo no quería verte. Me dijeron que estabas tan guapo, tan elegante, que parecía que sólo estabas descansando los ojos por un rato. Te vistieron con el pañuelo y la txapela de siempre. Perfectamente inclinada, como solías colocártela en cuanto hacía un poco de frío. Frío. Aquí ahora estamos todos helados. Amama ni siquiera ha sido capaz de ir a despedirte, pero no te preocupes; el chiquitín, que nunca ha sido tan pequeño, está durmiendo con ella todas las noches. ¿Te acuerdas de cuando los dos éramos pequeños y nos llevabas al colegio? Yo siempre preparando alguna maldad. Menuda pieza. Y él, que era el mayor, cargando con todas las culpas. Pero yo sé que a ti te encantaba reírte de todas mis travesuras. Como cuando tuviste que ir a recogerme al hospital, porque me había ganado doce puntos en la barbilla escalando una portería de fútbol. Supongo que son cosas que teníamos en común. ¿O qué me dices de la vajilla que estropeaste por querer sacarle brillo a la plata envejecida? Lo recuerdo como si fuese ayer: Marian, Marian! Ven a ver qué limpios te he dejado estos cacharros... O de lo mucho que te gustaba correr detrás de nosotros con la dentadura a medio poner. Eras único.
La chica de los sobresalientes me escribió ayer para decirme que allá donde estés estarás bien y cuidarás de nosotros. Y que aunque físicamente ya no podamos verte ni darte un abrazo, estarás en todos y cada uno de nuestros recuerdos. Y en los de tanta gente... porque lo de ayer fue tremendo. La gente tuvo que permanecer de pie en la entrada de lo saturado que estaba todo. Rafa, que aunque ya no tenga que cuidarte quiere seguir manteniendo el contacto con nosotros, dice que parecía la misa de una alta autoridad. Yo de lo que no tengo ganas es de que la gente me diga que lo siente cuando en realidad no tiene ni idea. Ni que vengan a decirme lo guapa que estoy cuando lo único que me apetece es que me prepares tu arroz con leche y que nos llamen la atención por abrir todos los turrones antes de tiempo. Este año no escribiré la carta a los Reyes, me parece que no son tan magos como para devolverme el regalo que se han llevado desde allí arriba. Te voy a echar de menos. Te voy a echar mucho de menos.

"Cada segundo en un cajón, cada momento en un suspiro, todas las sábanas con su olor y la sensación de haber perdido las orquillas en el tocador, todas las risas en su bolsillo..." Tiza.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Sonrisas


A veces me gusta que me dejes sola. Que me sueltes en una ciudad que no conozco para que pueda dedicarme a contar sonrisas. La chica tímida me propuso una vez un juego. Cuenta la gente que te cruces y que sonría. Uno, cuatro, diez. A ver si las igualas. Menuda estupidez. A mí no me gusta sonreír si no me apetece. Pero tiene su encanto, si te pierdes por calles estrechas vacías de tanta gente. Donde ni siquiera llama la atención que te estés arrastrando en pelotas. Si clavas los ojos en algún desconocido, y te llenas de historias. Te llenas de vidas. Que si cierro los míos y no te veo, me mareo.
Yo ya le digo que n
adie va a fijarse en su sonrisa, si esconde la magia en las distancias cortas.

"And I'm wondering if this a crime, when you passed behind you touch my hits on the better sides... Oh, is this a crime, when I pass your side with a little smile..." Najwajean.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Escarlata

C'est la vie. A veces cierras los ojos y amaneces con un par distinto. Más sinceros. Menos dulces. Como ocurre con las extremidades, cuando las tienes destempladas. Y yo no voy a pedirle a nadie que me caliente las manos. Prefiero escribirte así, en frío. Aunque se me parta el hielo de los dedos. O el del músculo más torpe, que además es rojo. Y a mí no me gusta el rojo. Ni el rojo pasión ni el rojo escarlata. Que ya estás tú para eso, para hacer más de puta y menos de cobarde. La vida puta. Que si nos trata con poco cariño, vamos a hacernos más daño. Que como las palabras se las lleva el viento, yo ya he aprendido a leer entre gestos. Y los puñales por la espalda siguen doliendo igual.

"And I find a kind of funny, I find a kind of sad... when people run in circles it's a very, very mad world." Gary Jules.

sábado, 1 de noviembre de 2008

sandeces


Te busco. Te encuentro. Te rozo. Te toco. Tiemblo. Te abrazo. Te aprieto. Respiras. Respiro. Te respiro. Me ahogas. Me asfixias... me asfixias. Y así sucesivamente. No deberías agitarme por dentro. Mirarme así, de aquella manera, me hace un nudo en las arterias y me doy cuenta de lo pequeño que puede llegar a ser el mundo. Joder, que cada vez que bebo algo me enamoro. Anda, sácame de aquí antes de que me convierta en fantasma. De identidad olvidada y esperanza secuestrada.

"And so it is, just like you say it would be... life goes easy on me most of the time..." Damien Rice.

sábado, 18 de octubre de 2008

Todo se transforma


Simplemente es así. Así de imprevisible e inoportuno. Te das cuenta en el momento en que te acostumbras. A desquererte. A redimirte. A reventarlo todo como en aquella canción de Silvia Penide. Te acostumbras a ordenar todas las putadas en una cajita por si intentan pegártela otra vez.
El silencio a todo volumen. Te acostumbras a gritarlo todo demasiado bajito, en un lenguaje que su músculo izquierdo ha dejado de entender. O que quizás nunca haya comprendido del todo. Tampoco importa eso ahora. Tú te dejas. Enrojeces poco a poco. Y cuando por fin has tocado fondo, vuelve a colarse de puntillas. A ver si suena la flauta o cualquier estribillo ñoño que no necesite cordura. Y tú estás harta de perder el culo por nadie. O por alguien. O por alguna estupidez que no parezca común al resto. Empiezas a sentir el frío de quedarse en pelotas por diecinueve cosas bonitas y quinientas excusas baratas y reciclables. También a eso te acostumbras. A prescindir de todo, incluso de ti misma. Porque cuando tienes cosida una parte de tu vida, cualquier hilo inestable te transforma. Simplemente es así. Las chinchetas se transforman. Y te acostumbras. Te acostumbras tanto, hasta tal punto, que pelarte la cabeza es sentirte más bonita que nunca.

"Besarte sería genial si tuviéramos un buen plan... Un amalgama de palabras, de esas que te emocionan al hablar..." Lantana.

jueves, 2 de octubre de 2008

Alguien Como Tú

Hoy necesito un amigo. Con las cinco letras y los cinco sentidos. Uno que me mime y me diga cosas bonitas. Que me dé un beso en la mejilla y me susurre bajito que ésta también es mi casa, que yo lo he elegido así y que no es un simple capricho. Un simple capricho no te cuesta cuatro ceros y una deuda infinita con tus padres.
Necesito alguien que me sature la línea hoy y que no dé señales de vida mañana para que pueda echarle de menos. Necesito echar de menos. Y saber que está ahí. Que me ha encontrado para cuidarme y que, si hace falta, se descuida por mí. Necesito alguien que me mande un mensaje al móvil cuando he tenido un día de mierda porque no le quedan más pelotas que tragarse los abrazos. Alguien que me haga reír. Que me cuente estupibilidades y su vida en sesenta y cinco minutos. Alguien a quien sea imposible querer en sesenta y cinco palabras...
Necesito alguien que me explique el mundo, el continente y el contenido. Que cambie mi destino con una película francesa. Que crea en las casualidades y me asegure que esto era prácticamente predecible. Que cuando digo que tú y yo teníamos que conocernos, lo digo de verdad.
Hoy necesito alguien que no quiera llevarme de fiesta otro jueves por la noche. Y me emborrache a Nesteas. Alguien que se preocupe más por mi flequillo que por sus rizos rebeldes. Que huela a canela. Que me dé doble ración de buenas noches y me traiga el desayuno a las once. Necesito alguien desorientado que me haga perder el norte. Que me lleve de noche por la ciudad naranja y no sepa cómo volver. Que me haga llorar desde la ventanilla del autobús porque nunca algo tan pequeño ha sido tan grande. Un veintitrés de buena suerte. Mi buena suerte. Felicidades duendecillo.



"Alguien que cuide de mí... que quiera matarme y se mate por mí..." Christina Rosenvinge.